El francés Loeb, con el Citroen WRC, se adjudicó este fin de semana el Rallye de Jordania, después de varias artimañas por parte de los equipos oficiales, Citroën y Ford.
La cita estuvo empañada por la estrategia, evidente desde el viernes, pero que el sábado rozó lo antideportivo. Y es que en una cita en la que el orden de salida es muy importante, debido a que los primeros en salir limpian las pistas a los de atrás, con lo que sufren de menos agarre y competitividad, el sábado tanto el francés Sebastien Ogier (Citroen) como el finlandés Mikko Hirvonen (Ford) adelantaron su puesto de salida para limpiar a sus compañeros de equipo, el primero a Loeb y el segundo a Latvala. Esto hizo que los dirigentes de los equipos se acusaran mutuamente de empañar la competición.
En los siguientes tramos siguieron realizando las misma estrategia, bajaban los ritmos, se dejaban pasar y todo con el mismo fin, que limpiara la pista el equipo contrario o un compañero de equipo de Loeb o de Latvala.
Pero finalmente fueron los Citroën los que tuvieron la mejor estrategia, siendo Ogier el que limpiaba la pista a Loeb y gracias a ello perdia el mínimo tiempo y conseguia alzarse con la victoria.
Segundo entraba un desesperado Latvala, que aunque conseguía un resultado muy bueno para él, el segundo puesto sabia a poco. Tercero llegaba Petter Solberg, con el Citroën privado. Este año el noruego esta consiguiendo muy buenos resultados.
El español Dani Sordo era finalmente cuarto, seguido de Wilson, Ogier, Villagra y Raikkonen, que por fin conseguía acabar un rallye.
Veremos si la FIA toma decisiones sobre las estrategias de los equipos, ya que parece que ultimamente las carreras se ganan en los despachos.








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